jueves, 18 de junio de 2009

7,1% de los maestros abandonaría su profesión si pudiese

¿Cómo afecta a los estudiantes la imagen que el maestro tiene de su profesión? ¿Alguna vez has deseado dejar de ser maestro? Platícanos, conversa.


PROFESORES 'QUEMADOS'

Por lo que se refiere a la situación de los profesores de ESO, aunque un 95,6%consideran que su trabajo es importante para la comunidad, también arroja la encuesta otros resultados más preocupantes, como que un 7,1% abandonaría su profesión si pudiese, o que un 8,9% desea cambiar a otro centro de enseñanza. Abundando en lo anterior, un 3,5% de docentes dijeron sentirse 'incómodos o fuera de lugar' y, en un 0,9% de los casos, en situación marginal respecto al resto. Un 16,8% consideran que su labor les 'está desgastando'.

Ve la noticia completa en: http://convivenciaaldia.blogspot.com/

1 comentario:

  1. Interesantes estos datos del "Estudio sobre la convivencia escuela en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO)' de Baleares", las islas catalanas que conforman una comunidad autónoma española en el Mar Mediterráneo, donde este estudio lo realiza, como dice en la nota completa la Conselleria de Educación y Cultura, y "se basa en las encuestas realizadas entre 1.369 estudiantes de los cuatro cursos de ESO y 368 profesores pertenecientes a un total de 18 centros educativos de este nivel en las islas.".

    En la nota completa en la cual se habla con particular énfasis acerca de los porcentajes sobre el fenómeno de la intimidación escolar y se califica que en general “la convivencia escolar en los centros de ESO de las islas es "buena o muy buena" para un 75% de los alumnos y un 84% de los profesores”. No obstante se citan algunas señales de alerta: más del 6% de los alumnos de secundaria creen que un hombre agresivo es 'más atractivo', un 7% votaría por un partido xenófobo y un 10% cree “'correcto' amenazar ocasionalmente a sus compañeros”.

    Valdría la pena conocer cómo es la situación en otros países, como México, y contar con una muestra representativa. Mientras tanto, podemos hablar sobre ese dato extractado de la nota en mención.

    Es interesante ver cómo hemos construido nuestros imaginarios de maestros.
    ...Aquellos retratos bucólicos del dedicado, esforzado y comprometido maestro rural, por ejemplo, o aquél del preparado especialista de una carrera que un día de buenas a primeras resulta como maestro en una escuela urbana.
    Son muchas las imágenes que tenemos de la profesión.
    …Unos maestros metidos en la comunidad.
    ...Otros en la periferia, entre su lucha por el sustento diario y la cuota fija que le rebaja el sindicato.
    ...Otros más en su zona de confort, esperando la jubilación y dejando de lado el estudio, la reflexión y el trabajo pedagógico mientras ayudan a acomodar una plaza para un familiar.
    ...Otros más dedicados a su oficio, con mística, casi en un voluntariado, dedicando tiempo al tiempo, preparando sus clases, asistiendo a los cursos, cuestionando estructuras, innovando prácticas.

    Por supuesto que un 7% de maestros en aquellas islas españolas pueden estar dispuestos a abandonar su profesión. Como dispuestos podrían estar algunos carpinteros, o unos cuantos sastres, peluqueros, psicólogos, mineros, amas de casa, toreros, en fin... Ciertamente el trabajo no es bien pago ni se ofrecen las mejores condiciones como para considerarlo el lugar seguro, el derrotero más importante, la labor más esencial. Enseñar implica algo más que la vocación, aunque de base ésta es un aliciente y hay quienes han logrado desarrollar el arte de mantener 'viva la llama', como si fuera un buen matrimonio que madura con los años y resiste bien a los embates de la cotidianidad.

    Aquí la pregunta es para el sistema educativo. ¿Qué tanto caso hace de sus maestros? ¿Cómo recupera y actualiza las historias de quienes llegan a la profesión (no necesariamente por elección, no necesariamente en un proceso limpio y transparente, justo, legal)? ¿Cuáles son las condiciones que les propicia a los docentes para que se encuentren bien en su profesión, para que la reconozcan como tal, para que sientan que son personas y que se pueden desarrollar profesionalmente? ¿Qué hace el sistema educativo y qué le hace falta hacer? ¿Qué hacen también los propios maestros y qué les hace falta hacer? ¿Qué hace la sociedad? ¿Tendremos que construir o ajustar las imágenes de maestros que tenemos? ¿Será una labor de todos, quienes somos maestros y quienes no, recrear esta profesión, darle el auge y la importancia que requiere a las personas que la practican? ¿Y cómo?

    Ahí me quedo entre tanto.
    Y me quedo también con la esperanza de que ese 95% de los que sí creen que su trabajo es importante para la comunidad sea también la misma mayoría en los países latinoamericanos. Lo que hay que hacer también es preguntarle a los tomadores de decisiones, a las autoridades educativas. ¿Y ello qué?, ¿qué hacen, qué van a hacer, y cuándo?

    ResponderEliminar