PROFESOR MALTRATA A ALUMNOS
(Peru.com: 2007/7/18) En Villa María del Triunfo, un maestro de Educación Física de un colegio de la cuadra 8 de la avenida Villa María fue denunciado por maltratar físicamente a 15 alumnos de primero de secundaria.
El docente Luis Villadaro Hugo se molestó con un alumno de 12 años cuando éste fomentó desorden en el patio de colegio y obligó a éste y a 14 compañeros más a ingresar a un salón, sentarse y bajar la cabeza, para luego latigarlos en la espalda con un cordón grueso.
El menor le contó esto a su madre, quién junto a un representante de la Asociación de Padres de Familia, denunciaron al profesor ante la Policía.
¿Qué opinan de la nota periodística?
¿Qué papel juegan los castigos en el aprendizaje y desarrollo de los niños y adolescentes?
(Fuente de la nota de periódico: http://www.peru.com/noticias/idocs/2007/7/18/detalledocumento_425269.asp)
martes, 26 de mayo de 2009
¿Qué papel juegan los castigos en el aprendizaje y desarrollo de los niños y adolescentes?
Etiquetas:
aprendizaje,
castigos,
convivencia,
desarrollo
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No castigar a un niño, sino sancionarlo. Parece lo mismo, pero hay una gran diferencia semántica en el uso de esos vocablos. El castigo implica el ejercicio de cierta forma de poder orientada a quien le abandona la posibilidad de réplica. La sanción es un intento de aplicar justicia ante el infringimiento de una norma. Piaget, en uno de sus escritos, justifica la aplicación de sanciones para regular el desarrollo social del niño. Nunca como actos de venganza o como ejercicios de crueldad, sino como medios para hacer valer el derecho de los otros ante la acción dañina de carácter deliberado.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo con lo que plantea ramoncedillof
ResponderEliminarEs correcto
ResponderEliminarCreo que sí es más apropiada la noción de 'sanción' que de castigo. La connotación del castigo está más relacionada con la venganza y contrario a resarcir el daño busca infligir daño en quien ha cometido alguna falta.
ResponderEliminarComo escuelas, como familias, como Estado y como sociedad, las instituciones no asumen su parte en quienes cometen faltas. Tal parece que se olvidaran de que también están generando, desde sus propias estructuras de poder, violentas, autoritarias, caducas, todo aquello que pretenden 'castigar', reprimir, e incluso sancionar.
Creo que la sanción cuenta y debe contar siempre y cuando esté acompañada e incluso motivada por una acción formativa, y que tenga un sentido de doble vía: formativa para quien comete la falta y se le señala resarcirla, como también formativa para quien acuna y acoge a quien la comete. Eso implica que incluso pueda generarse -al menos en las escuelas y ojalá en las familias- sistemas de corrección de faltas que impliquen el diálogo y el acuerdo sobre qué tipo de sanción o de qué manera puede resarcirse un daño.
Este proceso en sí mismo podría resultar alentador, esperanzador, reparador para todos. Se trata de apuntar hacia un compromiso de todas las partes, no sólo quedarse mirando que un lado "está mal" o "es malo" o cualquier otro preconcepto alrededor de lo incorrecto y quien lo hace.
¿Por qué un maestro reacciona de tal forma con sus estudiantes? ¿Qué le ocurrió a ese sujeto para tomar esa acción contra otros, otros que se supone están a su cuidado, que son menores de edad, que están aprendiendo? ¿Y qué hace la escuela con ese maestro? Como también ¿qué le ocurre al estudiante que genera el desorden, qué tipo de desorden es, qué hace la institución (escuela) con esos desórdenes? Etc., etc., etc.
Son muchas las interrogantes y las oportunidades que abren para el diálogo y la consideración de situaciones que sirven para formarnos y seguir aprendiendo conjuntamente y en la convivencia.